251 - Capilla de la Virgen del Carmen

 

Este inmueble, ubicado en la calle El Carmen s/n, esquina con la avenida Los Incas s/n, se encuentra en los límites del distrito de Arequipa. Es de estilo y tipología de arquitectura religiosa, y ostenta la condición de Patrimonio Cultural de la Nación según la Resolución Directoral Nacional Nro. 911, emitida y publicada el 26 de septiembre de 2002. Su fachada, de estilo neogótico, presenta un frontón triangular que lleva un rosetón al medio, dos pináculos a los costados y bloques de sillar sobresalientes en el borde. Sobre este frontón se yergue un campanario con arcos de medio punto en sus cuatro costados, coronado por una cruz de hierro en la parte superior. Por su parte, la entrada tiene forma de arco ojival con borde estriado y una puerta de madera dividida en cuadrantes, flanqueada también por bloques de sillar sobresalientes.

Según el arquitecto Jorge Calisaya Málaga (1995), la capilla «sigue exactamente los lineamientos arquitectónicos de la Capilla de las Esclavitas y la desaparecida Capilla del Hospital Goyeneche». El cuerpo del templo es sencillo, con labrados ornamentales en altorrelieve tanto en el friso de los muros como en su techo, el cual es a dos aguas. A lo largo de la nave se observan cuatro altares laterales de madera tallada: tres de ellos cerrados —es decir, con puerta de vidrio—, correspondientes al Sagrado Corazón de Jesús, Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa y santa Teresa del Niño Jesús; y uno abierto, el del Señor de la Agonía, que expone una imagen de Cristo crucificado. A la par, se encuentra instalado un púlpito de madera en el muro izquierdo, casi al pie del presbiterio. Además, al inicio de la nave se halla el coro alto, cuya estructura de madera da pie a un sotacoro.

En el presbiterio, el retablo o antiguo altar mayor también es de estilo neogótico, confeccionado en madera tallada y pintado de color blanco con aplicaciones doradas. Está compuesto por dos cuerpos, tres calles y cuatro pináculos distribuidos entre las hornacinas ubicadas en la parte superior de las calles. Estas últimas albergan las imágenes de Nuestra Señora del Carmen (al centro), san José (a la izquierda) y san Antonio de Padua (a la derecha). En el primer cuerpo, a la altura de la primera calle, se ubica el ciborio y, debajo de este, el sagrario o tabernáculo.

A la sacristía se accede por unas escaleras que parten del lado derecho del presbiterio. Esta alberga un altar de estilo neoclásico hecho de estuco (yeso) y pintado en tonos blanco, rojo y dorado. Su distribución es sencilla, pues está constituido por un cuerpo, una calle y un remate. En él se observan dos columnas con sus respectivas cornisas que dan cabida a la calle, así como el escudo de los carmelitas descalzos labrado en altorrelieve dorado, con borde estriado y alegorías florales a los costados en la zona del remate. Dicho altar fue parte de un primigenio oratorio que se ubicaba en el área de la actual sacristía.

En cuanto al exterior de la capilla, en el atrio inicia un pequeño jardín que prosigue hacia el lado izquierdo del inmueble y culmina en la parte posterior. Asimismo, puede observarse un enrejado en la parte frontal (calle El Carmen) y un muro de contención levantado hacia el lado del jardín (avenida Los Incas). En todo este trayecto se halla colocada una serie de pilares para dar mayor estabilidad al cerco.

La capilla de la Virgen del Carmen inició su construcción el 16 de enero de 1921 en el terreno donado por los señores Jorge Polar y Carmen Aguirre de Polar. El diario El Deber narró el suceso de la siguiente forma[1]:

“En el lugar denominado El Lazareto, sito a la terminación de la calle de la Palma, comprendido en la jurisdicción política del distrito de Miraflores y de la eclesiástica del curato Santa Marta, existe, desde época muy remota, un pequeño oratorio de propiedad particular en el cual los vecinos tributan veneración a la imagen de la Virgen del Carmen.

Mas como ese oratorio es muy pequeño y no es suficiente a satisfacer las necesidades religiosas del indicado lugar, los notables de esa circunscripción han venido allegando fondos para erigir una capilla grande, con capacidad a conte[ne]r doscientas personas, y constituyeron una junta constructora presidida por el prestigioso artesano señor Felipe Recabarren y formada, además, por los señores José L. Morales, Diego A. del Carpio, Félix Casapía, Benjamín Recabarren y Máximo Herrera, quienes han trabajado con todo entusiasmo por llevar a la ejecución de la obra proyectada.

En el tiempo trascurrido hasta la fecha, se han colocado los cimientos de la capilla y la mayor parte de los materiales están labrados para dar inmediato comienzo a la construcción.

El domingo último, en el oratorio existente, se realizó una ceremonia religiosa para la colocación de la primera piedra.

El señor cura de Santa Marta, don Carlos Ortiz, cantó, a las ocho y media de la mañana, una misa solemne que fue oficiada por buena orquesta y a la que asistieron todos los vecinos del lugar y otras personas que fueron de esta ciudad.

Después de la misa, se colocó la primera piedra; ceremonia en la que actuó, como padrino, el señor José Antonio Luis Vivanco.

El señor cura, al bendecir la piedra y el señor Vivanco, luego de colocarla, dijeron apropiados discursos”.

Terminado el acto, el padrino distribuyó recordatorios entre los concurrentes, y este y los señores de la junta constructora agas[a]jaron a todos delicadamente. Según se nos informa la construcción de la capilla, fuera de la sacristía, altares, etc. está presupuestada en doce mil soles. En la semana próxima comenzarán los trabajos de levantamiento de los muros por numerosos operarios, a fin de ejecutarlos rápidamente.

Es de desearse que los iniciadores de tan meritoria obra tengan el agrado de verla terminada pronto.

Se inauguró 5 años después (el 14 de julio de 1926) por el obispo de Arequipa de entonces, monseñor Mariano Holguín Maldonado. El diario El Deber refiere, en noticia del 15 de julio[2], lo siguiente sobre este acto:

 

“El ilustrísimo monseñor obispo, en compañía de los padrinos y demás personas que lo acompañaba, se dirigió al antiguo pago denominado El Lazareto y hoy Carmen, a efectuar la bendición de la hermosa y artística capilla, construida por la devoción de aquel pueblo a la Santísima Virgen del Carmen, venerada desde tiempos remotos en un pequeño oratorio existente en el mismo lugar donde se ha levantado este recinto.

A la llegada del prelado, el pueblo se reunió jubiloso, tributándosele, así como a los padrinos, una muy entusiasta recepción. Se quemaron muchos cohetillos y la banda de músicos dejó escuchar los acordes de una marcha.

La ceremonia se verificó con las mismas prescripciones litúrgicas que la anterior[3], estando, además, entre los ministros, en este acto, el presbítero señor Domingo La Rosa. Apadrinó el señor Luis S. Blaisdell con su señora esposa. Los vecinos notables, el arquitecto constructor y una enorme cantidad de pueblo presenció el acto y pasando, después, al interior del templo, monseñor Holguín, dirigió a sus amados feligreses una muy tierna y sentida alocución y, entre otras cosas, les dijo lo siguiente: “Nunca como ahora me siento profundamente emocionado, por el recuerdo que este lugar trae a mi memoria: niño aún, mis padres me traían, los domingos, a oír la santa misa en el pequeño oratorio que existía envés, venerándose a la Santísima Virgen del Carmen y era comúnmente llamado El Lazareto. Mas ahora, de pastor de esta grey, he venido a bendecir esta hermosa capilla, que manifiesta bien a las claras que esa sólida piedad de nuestros padres, lejos de haber disminuido, ha crecido gigantesca y aumentado brillantemente. Os felicito pues, amados hijos, por la obra realizada y, así como nuestros mayores supieron trasmitirnos sus noblezas religiosas, así también vosotros llegad a vuestros hijos la piedad y la virtud. Habló, después, de la importancia de la devoción a la Santísima Virgen del Carmen, de la excelsitud de sus privilegios para la hora de la muerte y terminó presentado su congratulación y aprecio para todos los vecinos y, en especial, para la junta constructora que, con abnegación y celo, ha llevado a cabo tan importante empresa. Concluyó impartiendo la bendición episcopal a todos los circunstantes como presente de su cariño. Apadrinó la bendición del artístico y valioso altar mayor, confeccionado por el maestro señor Félix Recabarren, el señor Manuel Manrique, representando al doctor Abraham de Vinatea, y la señora Jesús V. viuda de Begazo. Los padrinos obsequiaron, terminado el acto religioso, bonitos recuerdos alusivos a la ceremonia efectuada.

El ilustrísimo obispo, dado el valioso y notable contingente que, a todas las obras buenas, viene presentando el respetable caballero señor Luis S. Blaisdell y su digna señora, les obsequió unos significativos presentes consistentes en una medalla de oro de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro para la señora María Teresa de Blaisdell y, al señor Blaisdell, un detente del Corazón de Jesús delicadamente bordado.

El templo, estrenado ayer y erigido al culto de la Santísima Virgen del Carmen, es una verdadera obra de arte, sigue el estilo de la capilla de las religiosas Esclavas, es amplio y cómodo, tiene un buen coro con su melodium y todo él es pintado al óleo, y el altar mayor es una obra maestra que completa la belleza del recinto. La dirección de los trabajos ha obedecido a los planos del arquitecto señor Félix Casapía. Han sido los verdaderos propulsores de la obra el señor Félix Recabarren, la señora Jesús V. de Begazo, quien, para comenzar la empresa, puso, como base, una fuerte suma y la señora María M. P. de Riega, muy entusiasta y activa. Merece especial mención el gerente de los ferrocarriles, míster Blaisdell, quien ha prestado su apoyo decididamente y de una manera efectiva, obsequiando materiales para la construcción; en especial, todo lo necesario para los techos y el coro; además, ayer, para la pequeña torrecilla, mandó una campana de porte regular y que era de suma necesidad. Por ello, el vecindario le vive muy reconocido. En fin, todos los vecinos, en la medida de sus proporciones, han contribuido; secundando, así, la labor meritoria de los organizadores”.

En 1976 se celebraron las Bodas de Oro de la bendición del templo. Por tal motivo, se colocó una placa recordatoria en el muro izquierdo como homenaje a las familias que contribuyeron al surgimiento de esta casa de Dios.

Posteriormente, el templo sufrió daños con el terremoto del 23 de junio de 2001. Sin embargo, para el 28 de diciembre de 2002, se inauguraban las mejoras realizadas gracias al trabajo conjunto entre el Comité Pro Defensa y Desarrollo de la Capilla de la Virgen del Carmen, el Arzobispado de Arequipa y la Municipalidad Provincial de Arequipa.



[1] Erección de una capilla a la Virgen del Carmen en El Lazareto. (18 de enero de 1921). El Deber.

[2] Solemne bendición de un templo y de la refacción de otro. (15 de julio de 1926). El Deber.

[3] Monseñor Holguín había bendecido antes, ese mismo día, el templo del pago de La Pampilla. En dicho lugar también se rinde culto a la Santísima Virgen del Carmen.